9 de octubre de 2008

13 años atrás

Hoy, pero hace 13 años, era 1995. Y si, para todos aquellos incrédulos, era 9 de octubre. Entonces el 9 de octubre de 1995, yo estaba en manzanillo y como siempre había llegado puntual a mi escuela, esta escuela es como el patio de mi casa, muuuy particular, pues no solo porque sea colegio, sino porque solo había 3 salones, en las mañanas había 4to. 5to. Y 6to. Y en las tardes los demás. Yo estaba junto con otros 15 compañeros en 6to. Año y como tal, estábamos junto a la única salida de la escuela, y la salida era hacia la calle principal del centro de manzanillo.

Manzanillo y todo el estado de colima, es una zona sísmica por naturaleza, y por eso cada 2 días, la directora, que era una viejecita muy a toda madre, se llamaba Julia Piza Miranda, y falleció el año entrante, yo sospecho que de un ataque al corazón o algo de lo que mueren los viejos de más de 80 años. Total, la directora sonaba una chicharra y era un simulacro de sismo, estábamos mas entrenados que unos soldados de Iraq, sabíamos que hacer, a quien dejar salir primero, como actuar, no gritar, no correr, no empujar, no hacer pánico y cargar a la tortuga que no recuerdo como se llamaba.

Eran las 9:25 y la maestra, bertha, hablaba sobre el movimiento telúrico que nos había sorprendido en nuestras casas, un par de días antes, el 7, y explicaba la medición de la escala Richter y todas esas cosas que ella sabía. Yo estaba muy asustado, porque toda mi vida, hasta hace unos meses, nunca había sentido un temblor y habíamos siempre, vivido en planta baja. Y nos cambiamos de casa, una de 3 pisos y el temblor me sorprendió junto a las escaleras y con la ventana que dejaba cerrada para que no se metiera el chupacabras, ya no le tenía miedo, pero seguía creyendo en el.

Las 9:29 la maestra seguía hablando y yo recuerdo (aunque muchos de los recuerdos son vagos y medio raros en algunos aspectos) que se tallaba sus frondosos bigotes, tenia mas bigotes que el maestro del salón contiguo (otro recuerdo vago y creo que exagerado), lo que si no es vago ni exagerado, eran sus hijas. Bueno si eran un poquito exageradas, tenían lo suyo y estaban mayores, eran objeto de deseo de los crecientes mozalbetes. Seguía hablando de la escala y de las placas tectónicas y dando una explicación científica a los sismos y ponía sus manos en paralelo y horizontales; y poco le fato decir una blasfemia, cuando, como se escucho un sonido muy peculiar, algo así como, imagínense que agarran medio metro de papel aluminio (de ese con el que se envuelven los sándwich) y lo estiran verticalmente y lo agitan, y graban ese sonido y lo reproducen en alto y con muchos bajos…

El sonido fue muy importante, la niña de 4 año, que había llegado de otro estado, la estaba pasando mal, el sonido era desgarrador para ella, gritaba mucho, con solo escuchar a los barcos y con ese estruendo casi eterno del papel reproducido en bajo (si recuerdan?). La directora, como toda capitán de un barco, se levanto de su silla y timbró la chicharra. En ese momento supe que algo pasaba, pues todos en automático nos levantamos y como si nos hubieran invertido la programación, corrimos, gritamos, empujamos, jalamos, tumbamos a la tortuga, y la única cabal ahí era la directora, yo creo que era más por la edad que por otra cosa, en fin, el temblor tumbo a muchos y descontrolaba a unos cuantos más.

Yo, estaba parado a media calle, una calle con una inclinación de 45 grados hacia arriba, vista desde abajo, que era donde estaba yo parado, yo estaba atento, con las rodillas flexionadas, a los cables y los ventanales de un edificio de enfrente, como uno a uno los cristales tronaban, escuchaba el sonido de los barcos y sus alarmas; En ese momento siento un tirón, pero marca demonio, de la oreja izquierda, era la maestra, casi me tumba y me dijo algo así, en tono emputada-nerviosa-casi-llorando: Fernando, mira fíjate donde te paras. Y acto seguido una camioneta avanzaba por la calle hacia abajo a una velocidad muy despacio, el freno de mano yo creo que no servía y con el movimiento avanzaba muy despacio.

Sobándome la oreja y abriendo, atónito, los ojos, me disculpe con la maestra y todos veíamos que el temblor seguía. Yo sinceramente pensé que no pararía, pero al ver los últimos cristales que quedaban, vi que ya no se agitaban y que todos seguían gritando por el temblor, pero de piernas, unos llorando, otros abrazados y yo ahí parado tallándome la oreja, pensé en una sola persona en ese momento que dejó de temblar: "mi hermana, mames, como se ha de haber asustado, jajaja"…

Por instinto entre al salón, agarre mi mochila y metí mi cuaderno en ella, se me olvido mi torta junto a la tortuga. Vi a mis compañeros llorando y temblando y me despedí, no ofrecí nada de consuelo a nadie. Caminando por la calle principal de manzanillo, los negocios con mucho polvo, las construcciones con humo, las alarmas de los carros y bancos, sonando a todo lo que da. Era un lunes (putos lunes, ven) yo pase por la casa donde antes vivíamos, tronada la barda principal, fue un acierto habernos cambiado de casa, pensé. Al llegar a la casa, recordé que no estaba mi mamá, que andaba en el gabacho ya desde hace 5 meses y que no tenía para cuando venirse. Mi tía con la que vivíamos, y mi abuelita, estaban abrazadas llorando, llegue y me regañaron: "porque no te esperaste a que alguien pasara por ti, no te podías esperar?" Me encogí de hombros y vi toooooda la loza de cristal cortado que mi mama tenia en la vitrina, en el suelo, hecha, añicos.

Sinceramente me había asustado mucho, y con la escena de recorrido del centro me atemorice mas y para colmo recordaba a la única persona que podía dar una explicación científica a todo eso, la maestra, como grito: "ho dios mío y la virgen sabeke". Yo en ese entonces pensé que el payaso ya estaba agarrando musculo para cargarnos en una de esas. Creía en dios e iba a misa, la verdad si era muy creyente en ese entonces, ya después lo deje, para mi buena suerte. El punto es que quería abrazar a alguien, me sentía como con miedo, mucho miedo, pero no lo quería soltar así sin más. Y tenía miedo de soltar el miedo, pues las últimas veces que sacaba el miedo o me pegaban o se burlaban. Llego un tío en su camioneta, y mi hermana se baja de un brinco, tira su mochila (pesadísima por cierto), llevaba el uniforme de deportes (si, tenia deportes en lunes), corre con sus piernas de DEDE (la de dexter) y me abraza y se pone a llorar como desquiciada. Estuvimos ahí un rato abrazados y ella llorando, yo me calme mucho cuando hizo eso. Después llegaron más tíos, mas llanto y más cosas. Para ese rato mi hermana y yo estábamos ya riéndonos de los demás de cómo lloraban y cosas así, no nos dura mucho el sentimiento.

Duramos en el "rancho" de mi abuelita, como 2 semanas, sin clases y todos los primos cotorreando, riéndonos de quienes seguían teniendo miedo de los temblores y haciendo ruidos en las paredes (claro mi hermana y yo, había otros?) para que corrieran…

Cuando regresamos a manzanillo, la ciudad estaba apenas en reparación, todo mundo hablaba de eso, y la tortuga muerta y mi torta más viva que antes, con más hongos que nada. Me entere que se murió la hermana de una niña de por la casa, estaba en un hotel y el hotel se cayó.

PD: No se dé cuanto fue el temblor, no sé cuanto duró exactamente, pero años mas tarde nos sorprendió otro, pero de ese, luego les cuento…











8 comentarios:

Catastrophe K dijo...

lo temblores como que nunca me han dado miedo, sabe porque, espero que no me toque uno.

una vez vi en mujercasosdelavidarial que en el 85 un señor se quedo a vivir en su carro por la fobia que le daba que temblara de nuevo.

lili dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pequeña Saltamontes dijo...

Uy... qué denso.

Aunque vivo en un lugar relativamente tranquilo, nada se tiene por seguro.

La naturaleza es impredecible.

PaShMiNa dijo...

Oye qué duro estuvo, lástima por la hermana de tu amigo o amiga, afortunadamente yo nunca he vivio un sismo ni nada parecido así que no sé lo que es. Tu historia de vida es muy buena, sigue posteando cosas así, va?

Saludos! y buen finde!

Zu dijo...

Ratas, ratones y temblores, en ese orden, son mis fobias.

Sobrevivi al del 85 y a muchos mas.

Cuando la naturaleza se defiende nos damos cuenta que no somos mas que hormigas.

De verdad, que miedo.

CállateTú dijo...

En el de 1985 yo contaba apenas con 3 añitos.

Vivía en una casa harto resistente situada a la altura del kilómetro 21.5 de la carretera México-Toluca.

Mis papás me han contado que se sintió un temblor fuerte, pero la cosa fea vino después al enterarse que no fue un temblor sino un terremoto que había sacudido a la ciudá.

Nos salvamos, eso sí, pero a la naturaleza no hay quien la pueda parar, ni los chinos disparando hacia el cielo para disipar la lluvia.

Fhercho dijo...

Catastrophe k.- En el universo de mujer casos de la vida real, no tiembla en los carros?

lili.- es que el de ese año no fue temblor, fue terremoto.. pero la tortuga se murio y su alma se metio a la torta, que por cierto no tenia tan mal aspecto...

pequeñasaltamontes.- reccuerdo que mi maestra nos conto el chou ese, de porque en algunas zonas temblaba y otras no, pero bha, quien se acuerda de eso

pashmina.- Mi historia de vida es muy graciosa, luego contare mas cosas y como siempre omitiendo los datos mas graciosos

ZU.- ratas ratones y temblores, se me figura a porra de la pajara peguie (si que siiii)...

callatetu.- yo en el del 85 tenia un año y no me acuerdo nada, y creo que no toco por aca... Entonces, no sabria, pero si se que se puso muy duro...

Lolita dijo...

a la espera del segundo relato...

Saludos

:)