19 de octubre de 2008

Felicidad

Me encontraba bailando muy carencialmente con la chica que había hecho el brindis hace unos minutos, y tras medio litro de whisky, la inhibición no era mi fuerte… Cantaba y bailaba al ritmo de lo que tocaba la banda local, levante la mirada y vi a mi pareja de baile, hermosa, despampanante, su movimiento era único, al ver a los lados, mis amigos, todos bailando y celebrando, y yo en ese momento, sentí un pequeño hormigueo en el estomago, un poco de sudor en la frente, aunque estaba lloviendo y hacia frio, y justo antes de ver a esa mujer acercándose hacia a mí y con aquello en la mano, sentí que era Feliz o solo me puse a pensar…



Una persona me dijo una vez que la felicidad era algo que te hacia ser egoísta, que te tenía que hacer egoísta, pues tenias que buscar la felicidad propia, para después, brindar felicidad a los demás, que era imposible justificar tu felicidad a costa de los demás, que eso era mediocre y que eso al final lo único bueno que te traería era una buena desdicha.

La felicidad es momentánea, es solo de instantes, no puedes decir que toda una semana fuiste feliz, solo puedes sacar momentos gratos y de mucha alegría, o sea, la felicidad son pequeñas probadas, y que te puede llegar a empalagar a su debido momento.

La felicidad es una liga, (depende, pero a veces de buena calidad) que está a la altura de tus ojos y que conforme pasan cosas agradables en tu vida, y cosas de mucha algarabía, la liga se estira y se tensa mucho, y entre más cosas buenas pasen, mas se estira la liga, mucho mucho, al grado que el disparados se activa, o mejor dicho, los dedos sujetadores de esta liga se abren, justo cuando pasa algo malo, por mínimo que esto sea, y cuidado, que esta liga de la felicidad, podría dejarte ciego, y lo que mejor sabrás hacer es enjugarte los ojos, parpadear mucho, y poner la liga en forma para que esta se siga estirando y si fue algo muy malo o no tan malo, tratar de justificarlo y seguir en lo mismo, a todos nos gustan los ligazos, en serio, llegan a agarrar un sabor de vida.

Tan, nadie puede ser un desdichado toda su vida, como tampoco, nadie puede ser feliz eternamente. La felicidad es algo superficial, y que al igual que el amor y la belleza, son cosas personales, a alguien le puede hacer feliz cosas que a otra persona le desagraden, una persona se puede enamorar de algo que a otra persona le cause una aberración abominable, y la belleza es algo que nadie sabe como poderla medir.

Y ya para terminar, o mejor dicho, para empezar, la felicidad es buena, pero cuidado, no arriesguen mucho por un momento de felicidad, recuerden la liga, y cuando esta les saque un ojo, lo que arriesgaron ya no estará ahí…


[NDE] Nunca lo hago, y es porque creo que son cosas que se deberían de disfrutar por separado, escuchar música y leer, es como comer y escuchar música, no me gusta, me molesta, pero eso es otra cosa. Si quieres escuchar música y leer esta entrada, píquenle a play aquí abajito, sino, pues bon apetite

[N2DE]Parte anterior












De las 10 falanges del autor de este blog, les traigo la segunda entrega de una historia casi anti biográfica.

Un martes y un después, parte 8



Marte siempre meditaba las cosas, le gustaba solucionar cosas, y tenía una lógica algo buena, encontraba la solución a las cosas y por medio de cuestionamientos lógicos. Por ejemplo, cuando se le presentaba una contingencia el sabia darle solución y si esta no tenia solución, pues le daba el encause necesario para que las cosas no resultaran catastróficas. Por ejemplo, está el día, en que sin quererlo, se vio envuelto en una serie de problemas en su trabajo, tardo 2 horas en solucionarlo, y le felicitaron y lo dejaron salir temprano, las cosas se hubieran puesto feas si esa contingencia hubiera seguido, esta fue una razón para que le dieran una beca en su universidad, y para que se ganara el odio directo de muchos egoístas.

Como les decía, Marte tenía una velocidad de razonamiento impresionante, y siempre, desafortunadamente, hacia ver tales cosas razonadas, más aun, cuando le pedían consejos acerca de algo, soltaba toda la verborrea característica de Marte, junto con su habitual tartamudeo, nunca lo pudo arreglar, pero llegó a perder un par de amistades por decirles cosas que estar no querían escuchar, pero él se los hacía ver de una forma tan cruda y real que se molestaban con él. Pero muy al contrario de esto, Marte no era el típico patán que andaba por el mundo diciendo verdades a diestra y siniestra, era tolerante y le valía lo que pasara frente a sus narices, solo cuando le pedían su opinión, mientras se mantenía alejado de la situación, para no importunar a nadie con algún comentario.

En el amor, Marte, no era el mejor, su expediente amoroso era casi nulo, relaciones ocasionales y que no duraban más de 4 horas (tiempo de una fiesta buena, las buenísimas duran mas), el sabia que nunca se había enamorado, que las 2 novias que había tenido, eran meros compromisos sociales, que era para no desentonar del grupo en el que estaba, pero que todo había terminado tan rápido como había empezado, que las cosas así no duraban, Marte no creía en el amor, para nada.

Era la noche del 27 de octubre, de un año casi memorable para Marte, estaba sentado a un lado de una mujer excepcional, Darla, Marte creyó que era feliz, pero las cosas estaban por girar unos 180 grados en sentido de las manecillas de un reloj.

—Entonces, que me dices?­— Dijo darla tomando la mano de Marte y a su vez, sintió que estaba sudando.
—Pues…— Apenas llevaba 8 días conociéndola, sabía que no le gustaban las aceitunas, que las odiaba, que lo poco que sabía (ella) de futbol era que le iba al equipo en contrario al que él le iba (que también no sabía nada de futbol), también sabia de ella, que tocaba magistralmente el violín, y que cantaba pésimo, que no sabía silbar y de nadar, nada… Darla le caía muy bien, le gustaba en exceso, le parecía muy atractiva y por demás interesante, en pocas palabras, le era un muy buen partido, pero las cosas eran muy rápidas, estaban sucediendo de una manera tal, que cualquier persona con miedo a la velocidad, se hubiera vuelto loco. Marte le tenía miedo a los cambios y a los sacrificios humanos (de amistades muy buenas), Marte pensó que esto era algo muy malo, que no se podía arriesgar de más, que no era como cualquier otra apuesta con la que se hubiera atravesado.

Marte había sopesado todo, sabía que lo que estaba por venir, depende lo que contestara, iba a ser extraordinariamente bueno, que, a veces, se pueden sacrificar cosas en cambio de cosas mejores, si, llevar las cosas hasta el extremo, aceptar, tomar las cosas en serio, ver como resulta y si las cosas fallaban, siempre había una tercera opción, que por cuestiones ajenas a Marte, no se la había planteado aun.

—No sé, mira…— Dijo Marte, sujetando de una manera muy peculiar, la mano de Darla
—Si no quieres no, solo quería que las cosas tuvieran un tinte diferente— Darla se enjugo los labios y los apretó, tras decir esto.
—No, es que, no sé qué decir— Y en verdad, Marte, no sabía que decir, ya lo había decidido, decirle que si, llevar las cosas a tal grado para hacerlas más serias, no sabía lo que estaba diciendo, era como si hablara sin siquiera pensar, no estaba funcionando como antes, ahora era lento y por unos momentos desconecto la lengua del cerebro.
—Y no has dicho nada, no importa, dime, como te fue en tu día hoy? —Darla tenía sus ojos cristalinos, ese verde limón ahora cristalino, parecían unos rubís enormes.
—Bien— Marte quería decirle que se arrepentía, que el quería todo con ella, que había que replantearse las cosas, o mejor dicho, su respuesta; pero como la vez anterior, su lengua seguía desconectada
—Marte, luego hablamos, tengo que ir a una reunión, creo que en unos días regresaremos a nuestra casa, mi hermano ya dejó de fumar, deberías de hacer lo mismo.
Besándole la mejilla, y apretándole la cintura, Marte dijo —OK te veo luego, y por favor, perdóname, quiero volver a hablar de eso luego.

Darla se fue, Marte se terminó de fumar los últimos cigarros de esa caja, que eran 7, sentado en esa banca de aquel parque, pensando en lo que había dicho, o mejor dicho, lo que NO había dicho a Darla, sabía también que darla en unos días, partiría a sus tierras, que en cuestión de distancia, estaban como a 6 horas (como no tenia carro, la línea de camión siempre hacia 6 horas justas, por eso el medir distancia con una medida de tiempo), una tierra del bajío del hermoso país en donde vivía Marte.

Pasó una semana y Darla se fue a su casa, Marte durante esa semana, extrañamente, se sentía, más y más feliz, la felicidad de pensar en darla era enorme, pero faltaba esa cereza en ese pastel de felicidad, sabía que tenía que decirle lo que sentía antes de que ella se marchase a su casa. Marte no se lo dijo, y poco a poco la desdicha se ponía a la par de su felicidad, con esto no quiero decir que su felicidad disminuyera, solo digo que la desdicha era también grande, pero no por eso dejaba de ser feliz.

3 meses de cartas, mensajes, llamadas y visitas muy esporádicas, hizo que Marte se enamorara rotundamente de una mujer muy difícil de asimilar. En estos meses, Marte tomo valor y le dijo lo que sentía, se lo dijo en tono alto y casi se lo suplico, pero ella se limito a decirle:

—Marte, ahorita ando muy ocupada con lo de la escuela, la mía y la de mi hermano, tengo muchas dificultades económicas, no se administrar y llevar una casa. Déjame terminar la escuela, en enero la terminare y hablamos, llévate las cosas lento, despacio, prometo que nos va a ir bien.
Aunque Marte era la persona más impaciente que podrías conocer, el supo esperar, y contar los 3 meses, gota a gota, sin dejar, en ese tiempo, de hacer trabajo a su favor. Darla seguía en lo suyo, hasta no terminar la escuela.

En esos 3 meses, Marte, había experimentado un grado de felicidad que era considerado como amor, Marte se había enamorado de Darla, no podía dejar de pensar en ella, todo lo que hacía, lo hacía pensando en ella, pensaba en su color favorito, que era el azul, pensaba en la música que le gustaba, los libros que a ella le gustaban, Marte los leyó en esos 3 meses. Y Marte era un romántico de medio tiempo, fue hasta un tianguis “pulga” y se compro una máquina de escribir Olivetti y dejaba el “chat” de un lado, y se ponía a escribirle cartas taquimecanografiadas. Marte vivía solo, pero apuesto que los vecinos de Marte, odiaban el ruido de esa máquina, noche a noche, una cantidad de cartas bastante grande, que si las cartas se transcribieran en formato de Word y en tamaño de letra 11 y del tipo Arial y color azul, el archivo pesaría unos 200 MB. O sea, muchas cartas, todas con las mismas 7 faltas de ortografía.

Las mejores fechas decembrinas que había pasado, no por la cantidad de regalos, ni por los parientes que tenia años sin ver, ni por volver a ver a sus primos con los cuales había crecido y se había mal-criado, todo esto quedaba corto, solo por recibir una llamada de darla, deseándole felices fiestas, y que le envió un libro de regalo navideño.

Y por lo que Marte estaba de sobremanera feliz, no era por las fechas decembrinas, o mejor dicho si era por las fechas, porque en esas fechas se cumplía el plazo que Darla había dado, estaba feliz por algo que podría suceder y por algo que estaba a punto de pasar.

Pasaron dos semanas y 3 días y de darla, ni sus luces, en sí, y recapitulando el último mes (diciembre) no había tenido muchas noticias de la vida de Darla, solo la llamada y el libro, pero no supo cómo le fue en la escuela, no supo si su hermano seguía sin fumar (y aunque esto le tenía sin cuidado a Marte, siempre era un buen tema de conversación).

Al llegar el fin de la 3 semana de enero, martes ya estaba desesperado, y tan atareado como nunca, pues, había llegado a su fin su escuela, era lunes 21 de enero, ya había salido de presentar su tesis, la felicidad tendría que abordarlo al igual que su compañero, pero no fue así, Marte ya hace unos días había estado por mucho, mucho mas feliz de lo que pudiera sentirse por ese día. Y su tristeza radicaba en 2 cosas, la primera en no tener noticias de darla, no había ido a su presentación, pero sospechó que tendría alguna buena excusa para haberlo hecho, solo era cuestión de que le preguntara cuando la viera. Y la segunda, porque a pesar de que ya tenía el título asegurado, era un desempleado, pues ese día terminaba su contrato en aquella prestigiosa tienda departamental, en la que fungió de muchas cosas, y que le darían calle, pues había sido contratado de “eventual”. Cabe mencionar que ninguno de sus amigos fueron a la presentación de tesis, ni su familia, nadie, pero no le importaba, lo que le importaba era que no había ido Darla, lo que no sabía era que dentro de pocas horas, Marte recibiría noticias de Darla.

Lo invitaron a festejar, los familiares de su compañero de tesis, unos compañeros de la facultad, lo invitaron a un bar a celebrar, Marte estaba apático, no quiso hacer nada, porque era lunes, y porque no podía faltar a la reunión de fumadores, y no iba porque quería dejar de fumar, sino que, el hermano de darla mandaba todos los lunes correspondencia de cómo le estaba haciendo para dejar el tabaco, y la que le ayudaba a redactar era darla, y le gustaría saber de ella, aunque fuera en una carta que no estuviera dirigida a él. Y como ya habían pasado 4 semanas que no había reunión, pues era un buen pretexto para pensar en Darla.

—Tipos nuevos, bha— Pensó Marte mientras, de camino al lugar de reunión, apagaba su cigarro.
Marte vio a un tipo, que le recordaba a el, hace unas 4 semanas, el tipo tenía la sonrisa comiéndole la cara, radiaba felicidad, se podía oler su felicidad. Este tipo y el hecho de que sospechaba algo malo para ese lunes, lo tenían intranquilo y de un humor de pocos amigos.

—mi nombre es Fugio y soy adicto al tabaco— el tipo media no más de 165 cm, tenía una voz espantosa, y si tenía más de 20 años, eran muchos. Pero era el nuevo y era el que estaba feliz, no sé quien le habría dicho de el paradero de ese grupo.

La reunión siguió tal cual, Marte tenía razón, Fugio tenía 19 años, y estaba de paso por ahí, era de la capital del país, por tanto, y como es costumbre popular, caía mal, como todos los capitalinos.

—Que tiene que pasar para que un baboso de ese calibre sea así de feliz? — Pensó Marte —Quizás sacaría una calificación buena, o habría ganado una apuesta en su escuela o metió gol en el equipo de futbol en el cual juega o que se yo— seguía cuestionándose Marte, sin saber que estaba acercándose el grupo hacia el, y que entre ellos esta Fugio, platicando en voz alta acerca de su nueva adquisición, de su nueva pareja, de su nueva “VIEJA” que era como el se refería, hablada de todas sus cualidades físicas, de un montón de cosas, que dichas por un escuelante de secundaria se escucharían “bien”, pero con un grupo de personas mayores de 25 años, escuchar a alguien de 19 años hablar así de una mujer, pues resulta ser un poco, entre grotesco y gracioso, y oprobio para el oído.

En ese momento, mientras que estaba cogiendo una bola de nieve para degustarla, se puso a pensar en Darla y que el jamás se expresaría así de alguien que le generara tanta alegría, y tanto cariño, es más, que si alguien llegase a expresarse así de darla, sea quien sea (hasta el mismo) le odiaría y le intentaría partir la cara, que darla, era digna de respeto, hasta para hablar a sus espaldas.

Pepe preguntó, junto con un silencio bastante incomodo, Oye Fugio, y como se llama tu vieja?

Aquello de llamar vieja en tono despectivo a una mujer, que, nisiquiera conocían, le molestaba a Marte, y no por el hecho de que el fuera el más respetuoso del mundo, sino que ,por alguna extraña razón pensaba en darla cada que hablaban de mujeres excepcionales, llego a pensar en Indira Gandhi, en Eva Perón (que no tan, tan excepcional, pero al menos hizo algo) y en muchas más, pero algo le molestaba del tipo nuevo, algo y no sabía que, hasta que escucho su contestación.

Darla, en si me dio esto para que lo leyeran, es de su hermano, pero se me ha olvidado entregarlo— Dijo, mientras extendía el sobre hacia Marte, pues había dejado caer su plato con la nieve que no había probado.

Marte cogió el sobre y lo abrió, no leyó nada, solo olio la carta al abrirla, sintió el papel y efectivamente era el mismo con el que se escribían entre ellos.

No lo podía creer, Darla, de la que no había tenido noticias en tan solo 4 semanas, ya tenía un novio y vaya que novio, no lo podía creer, que nisiquiera le aviso, no le dijo nada, todo lo tomo por sorpresa (no tenía tan perdida la capacidad de asombro después de todo) y de golpe, que no supo que más hacer, que darle el sobre y retirarse del salón, para no volver a regresar jamás.

Timbró 3 veces el teléfono, Marte tenia tanto sudor en las manos que cualquiera pudiera decir que las tenía mojadas, la llamada que iba a hacer, la tenía que hacer hace 4 semanas, pero daba igual, quizás ese novio ya era más viejo que 4 semanas, y vaya que tipo, era un pelmazo. Cada timbrazo que daba, antes de que darla contestara, se repitió unas 15 veces, “pendejo, pendejo”, esperando que con esto, solucionará algo de lo que había hecho, o mejor dicho, de lo que no había hecho.

—Bueno? Quien habla?
—Como estas?
—Pues, la verdad, no tan bien como tu, quiero hablar, tienes tiempo?
Marte tragó saliva y dijo lo inimaginable...

9 comentarios:

Pequeña Saltamontes dijo...

Me acordé de una canción de Whitney Houston que se llama "Greatest love of all" cuya letra, es relevante que lo diga, no conozco bien.

Pues bien, un día que estaba quemando un CD de música romántica, me sobraba espacio para una canción. Y viendo el título de esa, me dije que quedaría bien y la puse de relleno.

Hasta que la escuché me di cuenta de que se refería al amor por uno mismo.

Ése es el más grande amor de todos.

Pável dijo...

Buena historia maibroda... Ya recuerdo la conversación esa que tuvimos con un par de cervezas en la mano, hablando, y hablando del egoísmo por la felicidad.
Corte y se queda....
Saludos.

Anónimo dijo...

Hola mi querido amigo fher me gusta me gusta la historia me dejaste picada estoy esperando ver que fue lo que dijo marte y mas la respuesta de darla.
Saluditos espero la tercera parte pronto.
yo soy Feliz en este momento y creeme lo disfrutare mucho

jess dijo...

Yeap, la felicidad no es eterna, y es meramente subjetiva.

A mí, hoy me haría feliz.... muy feliz... pero mucho muy feliz.... un helado escocés. =D

El chiste creo yo, es hacer que tus momentos felices dependan únicamente de ti, no de los demás.

Saludossss y muchas felicitaciones retrasadas!!!

lili dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
annie dijo...

Eudemonismo

NTQVCA dijo...

El secreto para lograra mi felicidad fue disfrutar ese momento sin pensar en lo que va a pasar despues.

Fhercho dijo...

Pequeña saltamontes.- E cherto... Aconsejo la de amor propio de ismael serrano, es buena

pavel.-El egoismo de la felicidad... JAAA

anonimo.- Gracias y el pesame...

jess.- gracias por las felicidades retrasada, ;), y con respecto a la felicidad, desgraciadamente siempre radica en otras cosas o personas... Saludos jess

lili.- no, no eran novios y no se si algun dia lo lleguen a ser, pero pues... Esperenla con ganas...

annie.- Me retracto un poco de lo que le conteste a jess, gracias por el dato

NTQVCEA.- E cherto tambien... Pero marte no era feliz... En serio

MarAT dijo...

Sigo leyendo... no te habia dicho que esta es una historia genial?...lo es, aunque no lo diga... :) ... saludos